El arte hecho hombre, por Omar Amorós

Daniel Day Lewis es “EL ACTOR”. Acostumbrado a transmutarse en los personajes a los que da vida, hasta el punto de diluirse en ellos antes, durante y después del rodaje de turno, es considerado uno de los mejores actores en la historia del cine. Retirado desde 2017 luego de ofrecernos otra sublime actuación en “El Hilo Invisible” cumple hoy 29 de abril 63 años de edad dueño de una carrera plagada de actuaciones excepcionales que esperemos que retome en algún momento para deleite de los amantes del cine.

Fue en el 2013 que de forma categórica y simultánea en todas sus ediciones de Europa, Asia y el Pacífico Sur la afamada revista Time catalogó al actor británico nacionalizado irlandés, Daniel Day-Lewis, como “el mejor actor del mundo”. Pocas veces Time había planteado una apuesta semejante. Según la publicación, es un actor de tal octanaje que posiblemente se convierta en el referente de toda una época, y quedará para la posteridad como uno de los mejores de la historia.

Pero no solo el Time reconoce el gran talento del sofisticado artista. Los medios especializados del planeta coinciden en que Day-Lewis, es un actor en el sentido más completo del término, es decir: un hombre que interpreta un papel. Porque, sí, efectivamente el irlandés se transforma en otra persona cada vez que representa un personaje. Conocido por la espectacularidad que le da a sus actuaciones y la meticulosidad –llegando a la exageración- con que prepara sus papeles, además el gran actor también se caracteriza por tener una sólida vida privada, alejada del showbiz y con una filosofía de vida que va contra los cánones hollywoodenses.

Este actor que halló en la actuación, devorando películas de Marlon Brando y Robert De Niro e imitando a Clint Eastwood, un refugio ante el ambiente sombrío del internado de Kent en donde su padre lo inscribió para alejarlo de las malas compañías que frecuentaba; no duda en espaciar sus trabajos y huir de las cámaras cuando su conciencia así se lo dicta en busca de nuevas formas de escape como la carpintería.

Cada personaje es una nueva vida para el disciplinado actor. Con “Mi pie izquierdo” filme basado en la historia de un hombre que venció sus graves limitaciones físicas para acabar convirtiéndose en un artista dotado de una sensibilidad muy especial, Day-Lewis logró su primer Oscar por un papel en cuya preparación llegó a los límites de la razón: dentro y fuera del plató convivió con una silla de ruedas.

Tampoco se separó de su rifle mientras trabajaba en “El último mohicano” o se sometió a maltratos mientras se llevaba a cabo la producción de “En el nombre del padre” (1993). Para “Petróleo Sangriento” (2007), que le valió su segundo Oscar, no dudó en cavar profundos hoyos en el jardín de su casa en Irlanda y para “Lincoln” leyó cuanto pudo sobre el mandatario más reverenciado por los estadounidenses y no abandonó su característico sombrero de copa en ningún momento. Liberarse de los personajes es para él una empresa más ardua que meterse en ellos.

Sir Daniel Michael Blake Day-Lewis nació en Londres el 29 de abril de 1957 es de origen judío y nacionalizado irlandés en 1993. Es hijo del gran poeta irlandés Cecil Day Lewis, y de la segunda esposa de éste, Jill Bacon, hija del afamado productor cinematográfico Michael Balcon. Se encuentra casado con Rebecca Miller, hija del gran dramaturgo estadounidense Arthur Miller (el que fuera esposo de Marilyn Monroe), tiene una hermana mayor, llamada Lydia Tamasin Day-Lewis, que se dedica a la elaboración de documentales y su hijo mayor, Gabriel-Kane que se dedica a la música.

Con semejante influencia familiar, no es de extrañar que Daniel cursara una sólida formación académica en prestigiosas escuelas y universidades de Gran Bretaña, como en Greenwich (Londres), y en Sevenoaks School (Kent), y posteriormente arte dramático en el Bristol Old Vic Theatre School, escuela de arte abierta en octubre 1946, ocho meses después de la creación de la Bristol Old Vic Theatre Company, (fundada por el actor y director británico Laurence Olivier).

Daniel Day-Lewis hizo historia en el 2013 al convertirse en el primer intérprete (y hasta el momento única persona en la historia del cine) en lograr tres premios Oscar en la categoría de mejor actor principal -lo que ni leyendas del séptimo arte como Marlon Brando o Laurence Olivier pudieron conseguir-.

Tres de seis, ese su record en los Premios de La Academia. Su primer Oscar lo obtuvo en 1990 por su actuación del poeta y pintor con parálisis cerebral, Christy Brown en “Mi Pie Izquierdo” (Dir. Jim Sheridan, 1989). Posteriormente recibió dos nominaciones más, por sus actuaciones en “En el Nombre del Padre” (Dir. Jim Sheridan, 1993) y “Pandillas de Nueva York” (Dir. Martin Scorsese, 2002). El segundo Oscar lo consiguió en 2008 por su papel del ambicioso Daniel Plainview en “Petróleo Sangriento” (Dir. Paul Thomas Anderson, 2007). Y su tercera estatuilla la recibió en el 2013 por interpretar al presidente más querido de los Estados Unidos en “Lincoln” (Dir. Steven Spielberg, 2012). Su última nominación al Premio de La Academia fue en el 2018 por “El Hilo Invisible” (Dir. Paul Thomas Anderson, 2017) su última película hasta el momento.

*Periodista

 

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